Las familias narcisistas no se organizan por afecto, sino por función.
Los roles más estudiados son:
- Hijo dorado: idealizado, protegido, nunca responsable.
- Chivo expiatorio: culpabilizado, invalidado, señalado como "el problema".
- Hijo invisible: aprende a no molestar y a desaparecer emocionalmente.
El sistema necesita estos roles para mantenerse estable.
Cuando uno intenta salir de su papel, el sistema entra en crisis.
La doble cara
Un elemento común en los sistemas narcisistas es la doble cara: la imagen pública y la realidad privada.
De cara a la galería, estas familias se muestran como:
- unidas,
- sacrificadas,
- entregadas "por sus hijos",
- ejemplo de esfuerzo y valores.
Pero puertas adentro:
- hay invalidación emocional,
- control,
- castigos psicológicos,
- y roles rígidos que asfixian.
La perfección externa no es casual: es un escudo que impide que nadie cuestione lo que ocurre dentro.

