Las investigaciones muestran mayor incidencia de:
- ansiedad crónica,
- depresión,
- estrés postraumático complejo,
- hipervigilancia,
- culpa persistente,
- dificultad para confiar en la propia percepción.
No es fragilidad.
Es adaptación a un entorno hostil.
Tu cuerpo y tu mente respondieron de la única manera que podían para sobrevivir.
No estás rota. No estás roto.
Estás respondiendo normalmente a circunstancias anormales.

