Uno de los fenómenos más desconcertantes es que dos narcisistas pueden despreciarse mutuamente y aun así aliarse.
Esto ocurre porque:
- el chivo expiatorio absorbe el conflicto,
- evita que enfrenten su propia disfunción,
- mantiene la estabilidad aparente del sistema.
El enemigo común une más que el afecto.
No es amor.
Es estrategia de supervivencia del sistema.

